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domingo, 4 de febrero de 2018

Tres segundos



Antes de que digas nada debes saber que, si esta carta ha llegado en estos momentos a tus manos, no ha sido por casualidad. El día ha llegado y estás a punto de conseguirlo. Ni te imaginas lo orgullosa que me siento de ti.


Por favor, intenta leerla de una sola vez. Ya sé que te va a resultar algo extraña al principio, pero te prometo que cuando la termines, lograras comprender todo, pues ya te adelanto que ha sido escrita en varios de los tramos más importantes de toda mi vida.

Aunque lo has intentado en más de una ocasión, nunca hemos llegado a hablar de mi pasado y siempre he terminado por decirte que no era el momento. Está bien, ahora sí que creo que lo es.

Como tu bien sabes, ha tenido que pasar mucho tiempo para que haya asumido que, ante ciertas cosas, nadie puede hacer nada, nadie se libra por desgracia. No quiero que te asustes, ni mucho menos que te preocupes, pero debes saber algo sobre mí.

A ti jamás te lo he mencionado, pero mi mayor sueño siempre fue ser modelo y tengo el privilegio de haber podido ejercer de ello de manera profesional durante mucho tiempo. Mi otro gran sueño era el de poder ser madre.

Resulta una ironía, pero he tenido que vivir una serie de sucesos que me han hecho comprender lo caprichoso y a su vez, enrevesado que es el destino. Seguro que ya te lo habré mencionado, pero no quiero que te preocupes, todo está bien.

Para mantener el primer el sueño he tenido que renunciar al segundo durante mucho tiempo. Desfilar me ha mantenido en una nube, siempre ha sido mi mayor ilusión y no logro verme fuera de las pasarelas. Hace unas semanas sentí la llamada de tener que ser madre y por desgracia no son compatibles ambas opciones. He tenido que tomar la importante decisión de no pensar tanto las cosas y perseguir el segundo. No solo no lo he conseguido, sino que también me he quedado sin el primero… ¡maldito cáncer!

De verdad que no sé exactamente qué es lo que voy hacer, pero por el momento llevaré en silencio todo esto. Cuando comience el tratamiento no me quedará otra que decirlo, pero hasta entonces la batalla la llevare por dentro. Lo peor de todo es que no sé ya ni que pensar. No sé si es cierto o no, eso de que el tiempo da a cada uno lo que se merece, porque entonces necesito que alguien me recuerde lo que he hecho para tener que vivir esta pesadilla. En fin, prefiero ser positiva. La esperanza y la ilusión es lo último que se pierde y de eso sé bastante.

Desde que me detestasen el tumor en los ovarios y me dijesen que la posibilidad de tener hijos era de una entre cien, tuve que buscar otras alternativas y sin dudarlo recurrí a la adopción.

Como es de esperar, me encuentro en la tesitura de que, como yo, hay miles de personas apuntadas en una larga lista de espera, y aunque siendo realista, no debería de hacerme muchas ilusiones, sé que estás ahí y sé que algún día leerás todo esto.


En total me tuve que someter a 29 interminables quimios para erradicar todas las células malas, y fue justo a mitad del tratamiento, cuando empecé a sentirme tan debilitada a nivel general. Sin embargo, recibí la señal que me mandó la vida para agarrarme a ella.

Recibo la noticia, y en apenas tres segundos, me di cuenta de que eras tú mis ganas de vivir.

No nos hemos visto aun, pero siento la necesidad de mirarte a los ojos y ver en ellos las respuestas que tanto estoy necesitando encontrar. Necesito sentir cerca cada latido de tu corazón y cada suspiro, para sentirme totalmente curada. Si, te necesito, porque tenemos tanto que compartir, que me resulta imposible imaginar lo contrario.

Aunque no te lo creas, de no ser por las largas sesiones en el hospital, no he vuelto a pensar en nada relacionado con el cáncer. Solo tú, ocupas todo el espacio en mi mente. Rendirme no entra en ninguna de las opciones y sé que no va a poder conmigo, porque cuando sientes que tienes gente a tu lado que te quiere de corazón, te sientes invencible, y así es como me siento en estos momentos. Eso sí, en estos momentos me está costando incluso coger el bolígrafo con firmeza.

Estoy bien pequeña, y mejor que lo voy a estar, todo esto ya forma parte del pasado, pero debías saberlo.

Fuera nervios y fuera miedos. Sabes más que de sobra que lo harás increíble y que nos dejaras a todos con la boca abierta. Ahora me tienes que prometer que no derramaras ni una sola lágrima, que ya sabes que, si lo haces, estarás muy fea, y no queremos eso ninguna de las dos ¿a qué no?

Estoy terminando de escribir esta carta que ha permanecido incompleta todo este tiempo y tengo que aclararte algo. La vuelvo a leer y no puedo evitar emocionarme, pero ¿sabes una cosa? Siento la enorme fortuna de poder decir que me encuentro en mi mejor momento y prefiero ser positiva, me siento agradecida con el cáncer. Me ha hecho mucho más fuerte y valorar todo aún más si cabe. Me alegra haber vivido esta experiencia y seguir aquí para recordarla como una piedra más en todo ese camino que aún sigo recorriendo.

Ahora me toca a mí decir eso que tanto te gusta decir a ti: “qué bonita te queda esa sonrisa”. Y es que sé con total certeza que la mía se va a dibujar en estos momentos de manera instantánea al verte desfilar.

Por si no lo sabes, te lo recuerdo una vez más.

Me quedo contigo.

domingo, 14 de enero de 2018

Verdad, ante todo

Verdad... ¿Que esconde en realidad esta palabra? Aparentemente tan simple, pero sin embargo tan compleja a su vez. Que necesaria es y que poco la sabemos valorar, es una pena, pero no hay más “verdad” que ella misma. No somos conscientes muchas veces, pero cuando sentimos que nos falta la buscamos de manera desesperada ya que, aunque sepamos de antemano que duele, el dolor será siempre menor que el de cualquier mentira. En realidad, es un dolor distinto, un dolor instantáneo. Cuando alguien te golpea con la verdad, lo hace por tu bien, lo hace para abrirte los ojos, para que logres reaccionar de una vez. El serio problema aparece cuando nos intentan ocultar esa misma verdad. Ahí es cuando la mentira coge las riendas y nos va matando lentamente, nos hace ver cosas que no son. Son capaces de llenarnos la cabeza de ilusiones y miles de preguntas sin responder y cuando menos te lo esperas, la verdad aparece -porque siempre aparece- y te golpea con brusquedad de nuevo contra la realidad o, dicho de otro modo, te baja de las nubes. ¿No será ir mejor con la verdad por delante? Si total, de una manera o de otra todo termina sabiéndose asique al final lo mejor será no empeorar las cosas más de lo que están.
Algo mucho peor si cabe es, cuando tú de antemano conoces cualquier verdad, pero la otra persona se esfuerza por hacerte creer lo contrario, hasta al punto de hacerte incluso dudar de la realidad. Triste, sí, pero hoy en día bastante habitual. Es muy sencillo ofrecer lo que los demás quieren escuchar con tal de conseguir algo, aunque eso suponga encadenar mentira tras mentira y terminar destrozando los sentimientos de los demás, total, mientras quedemos satisfechos nosotros… a los demás que les den ¡Pues no! Porque si todos aplicamos esta filosofía de vida ¿Qué ejemplo vamos a dar a los más pequeños? Bueno, a los pequeños, a y a los no tan pequeños ya que muchos se guían de todo lo que le venden los demás, aunque todo sea humo e imposible de creer, y aquí volvemos otra vez a lo de ofrecer lo que los demás quieren escuchar. Al final todo es como un sube y baja de sentimientos, y las mentiras y los problemas de los que permanecen más arriba terminan salpicando a los que se encuentran más abajo.

Por eso nos da tanto miedo y nos cuesta creer cuándo damos por casualidad con alguien diferente al resto, alguien que nos demuestra ser tal como es, alguien auténtico, alguien de verdad. ¿Será de nuevo la misma estrategia que la estarán usando contra nosotros? Se activa automática la coraza, te niegas, te cierras en ti, pero poco a poco sin que tú puedas evitarlo parte todos tus esquemas y empiezas a sentir cosas. Despierta en ti nuevos sentimientos y sin darte cuenta esa misma coraza va volviéndose frágil, tanto, hasta el punto de que te das cuenta de que ya no hay marcha atrás, te ha vuelto a suceder.  El miedo sigue estando presente pero tan solo el tiempo será el que te hará ver qué si, que es así, que es de verdad y que no has estado fingiendo o de lo contrario, volverá a ser otra de tantas y las cicatrices tendrán una nueva compañera. Nunca tendremos la certeza de lo que será de verdad o no, si no la vida seria demasiado sencilla. Lo tendremos que ir descubriendo y sufriendo nosotros mismos. Sin embargo hay algo que sí que está en nuestras manos y es el hecho de aplicarnos el cuento y no hacer lo que no nos gustaría que nos hiciesen. ¿No es tan difícil de entender? ¿NO? Quieres algo sincero y duradero pues comienza a regalar tu verdad.  Voy a intentar profundizar más si cabe con dos palabras que son fundamentales para entenderlo todo a la perfección. Estas palabras son Lealtad y promesa. Con tan solo leerlas o pronunciarlas te entran hasta escalofríos ¿Verdad? Cierra los ojos un instante y ahora piensa en ella pero relacionándolas con cualquier cosa: amor, amistad, familia. Acojona ¿a que sí? Pues esta es tan solo una pequeña muestra de lo que esconde la palabra “verdad”.  Empieza a usarla más, compártela, regálala, llena tus días con ella y tu mundo y el de la gente que te rodea cambiara.

domingo, 7 de enero de 2018

¿Cómo se envuelven los deseos?

Existe un día en el que nos despertamos de nuevo y sin embargo no reaccionamos mal, me voy a explicar. A diario despertamos sobresaltados y casi en la gran mayoría de casos, sin ganas de hacerlo, más cansados de lo normal y encima todo ellos acompañado de un ruido infernal, el dichoso despertador. Pero no nos queda otra, es nuestra rutina, tenemos unas obligaciones que cumplir y debemos hacerlo para al menos no llegar tarde y ser puntuales. Sin embargo, una vez al año ese infernal sonido se transforma en una dulce melodía y nos hace despertar con una sonrisa que no nos cabe ni en la cara. Ya sean los gritos de emoción de nuestros hijos, hermanos, sobrinos o incluso de los no tan niños, pero son gritos de emoción y ante eso no podemos hacer nada.  Aunque claro, también tendremos que dar cuenta que a muchos no hará ni falta nada de esto ya que lo más probable es que no hayamos pegado ojo en toda la noche.
Es una noche mágica, nadie puede decir lo contrario, una noche en la que los nervios están más presentes de lo normal, en la que el beso de buenas noches es más especial que nunca. Una sensación imposible de explicar nos invade al cerrar los ojos, sobre todo la primera vez que lo intentamos, aunque es casi imposible que a la primera caigamos rendidos ya que las preguntas empiezan surgir a nuestro alrededor de repente. ¿Habremos sido lo suficientemente buenos para recibir lo que hemos pedido? ¿Habrán recibido correctamente la carta los Reyes Magos o se habrá perdido en medio del camino?
Nos levantaremos más nerviosos aun con el paso de los minutos y sin apenas hacer ruido, revisaremos, antes que nada, los tres vasos de leche con galletas que aún siguen intactos. Pobrecillos, con tanto viaje por delante y en tan poco tiempo, es normal que tengan que alimentarse de esta manera, aunque solo de pensarlo me entra empacho. Intentando otra vez ser lo más silenciosos posible, pero también de la manera más rápida, volvemos a meternos entre nuestras sabanas con la duda esta vez, de si nos habrán visto despiertos y como consecuencia de ello, pasarán de largo.  No…esperemos que no.
Con el paso de los años, me he ido dando cuenta poco a poco de todo esto y a día de hoy puedo decir que tengo la respuesta, a esta y a otras muchas preguntas relacionadas con el tema.
Los días previos al seis de enero de cada año me vuelvo a encontrar en la misma situación una y otra vez, porque, aunque me planteara todas estas cosas no era del todo consciente de que las respuestas estaban más cerca de lo que yo pensaba, estaban en mí.
Balones de futbol, bicicletas, videoconsolas y así podría tirarme un buen rato nombrando miles de cosas materiales, que al final en el mejor de los casos terminamos recibiendo de una manera o de otra, pero ¿Todo eso nos ha hecho o nos hace felices? O en realidad ¿Lo usamos a modo de parche como felicidad instantánea y así poder ocultar por momentos nuestras tristezas? Yo creo sinceramente que lo último, pero os voy a contar un secreto, encontré la solución.
He aprendido a valorar todo un poco más, hasta el punto de darme cuenta de que lo que tengo, es mucho más, de lo que pueda a llegar a tener jamás. Esta bien que podemos ser un poco ambiciosos y querer aspirar a más, pero como bien dicen, la avaricia rompe el saco y más vale poco y verdadero que demasiado y que sea traicionero.  Cuidaré ante y ante todos a los míos ya que para mí siempre será lo primero.  No existirá el día en el que no me asegure que sonríen, porque ellos me hacen mejor estando a mi lado, con ellos descubrí el significado de la palabra felicidad. Porque ellos me aceptan tal y como soy y si, no han podido evitar dejarme caer, pero a la hora de volver a levantarme me han ofrecido su mano para que a la siguiente vez pudiésemos volar juntos, más alto incluso.
Mi regalo, mi deseado y mejor regalo es este y quería compartirlo con todos vosotros. El único punto negativo que le he podido encontrar a todo esto es que hasta ahora no he logrado averiguar cómo se pueden envolver este tipo de regalos, aunque siempre he querido pensar que el papel de regalo en verdad somos nosotros mismos, el verdadero regalo es sentirse afortunado por formar parte de la vida de personas que hacen de tu vida algo mágico, bonito y de tu rutina un mundo mejor y que merece la pena.
No se vosotros, pero yo lo tengo bastante claro, me quedo con ellos, ahora y siempre.